Finanzierung der Paramilitaers in Kolumbien
Der Text ist die Uebersetzung einer Forschungsarbeit ueber die verschiedenen Finanzierungsquellen der Paramilitaers in Kolumbien.
La economía de guerra paramilitar
Una aproximación a sus fuentes de financiación
CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente Investigador U.N.
En lo fundamental este ensayo sobre la economía de guerra del fenómeno paramilitar en Colombia lo que busca es establecer una perspectiva de análisis de la injerencia del fenómeno en el conjunto de la economía de la nación, definiendo los posibles actores y sectores articulados de forma directa e indirecta al proceso de financiación de la presencia paramilitar, en contextos de territorialidad, que desbordan la lucha contrainsurgente y se inscriben en las propias dinámicas del crecimiento económico y el desarrollo regional.
No es un ensayo que se preocupe por identificar responsabilidades, sino más bien por señalar la dimensión del fenómeno económico de la guerra paramilitar y sus implicaciones económicas, políticas y sociales en el contexto en el que la misma se desarrolla.
Desde luego, partimos de las explicaciones que el propio proyecto paramilitar hace de sus formas de financiación para posteriormente revisar la información y argumentación que desde distintos frentes de reflexión y análisis se vienen haciendo a este respecto, como resultado de los procesos de investigación adelantados por organismos del estado y las instituciones de Derechos Humanos. No dejamos de tomar en consideración declaraciones particulares de contribuyentes y víctimas de la presión paramilitar sobre sus economías, cuya presentación se hace en forma genérica.
Las distintas modalidades de generación de recursos para el funcionamiento, consolidación y desarrollo del fenómeno paramilitar nos convocan a tratar de establecer una especie de ordenamiento de las fuentes que vayan desde las más elementales de impuestación directa hasta la consolidación de propuestas de fortalecimiento financiero articuladas a las economías de sus áreas de influencia en los sistemas de producción locales y a los particulares sistemas de testaferrato que se derivan de las mismas en procesos que societabilizan el fenómeno convirtiéndolo en parte constitutiva de los intereses regionales.
1. Fuentes "Tradicionales" de financiación
Las fuentes "tradicionales" de financiación están articuladas a las particulares formas de compromiso ECONOMICO que se fueron construyendo en los orígenes del proyecto paramilitar buscando sumar el interés institucional de las fuerzas militares de ampliar su base real de
confrontación a la insurgencia con fuerzas parainstitucionales organizadas en torno a la defensa de los intereses económicos de propietarios de tierra, ganaderos, agricultores, comerciantes y empresarios presionados por la guerrilla. Los aportes de estos sectores al sostenimiento de los
grupos se dieron en el contexto de dos principios esenciales, proporcionalidad y reciprocidad.
La proporcionalidad y la reciprocidad tenían que ver directamente con los sistemas de contribución según la capacidad patrimonial de cada contribuyente en el ejercicio efectivo del enunciado " de cada cual según sus posibilidades a cada cual según sus necesidades" las que en últimas determinaban las características de la proyección paramilitar a los contribuyentes.[1]
Los organismos paramilitares y en particular, la Autodefensas Unidas de Cordoba y Uraba, que son la base esencial de la las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) cuando hacen referencia a sus orígenes, no solo reconocen la presencia institucional en el impulso del proyecto, sino, los sectores que le son afines y en los cuales encuentran el apoyo económico para su sostenimiento y expansión:
" El origen básico de nuestra autodefensa es espontáneo. En algunas zonas del País las Autodefensas derivan del trabajo de campesinos armados que, en su momento, fueron propiciados por el Gobierno nacional para contrarrestar el accionar guerrillero. En otras regiones, la iniciativa partió de ganaderos, finqueros, agricultores, rancheros y pequeños empresarios quienes se organizaron y se armaron para ejercer su derecho a la legítima defensa colectiva"[2] Conforme a esto, inicialmente son los ganaderos, agricultores, finqueros y pequeños empresarios los que apoyan económicamente el fenómeno paramilitar, los que les posibilita alcanzar un particular nivel de desarrollo que esta determinado por el volumen de la contribuciones las que cada vez son menos "voluntarias" y más obligatorias y crecientes, dado
el costo que implica no solo mantener una fuerza, sino, desarrollar una guerra que cada día incrementa sus necesidades y exigencias, en la medida en que comienza a extender a regiones cada vez mas amplias.
La contribuciones iniciales mediante las cuales algunos sectores pretendían librarse de la obligaciones impuestas por la insurgencia, lejos de ser una respuesta y una solución a la presión de esta con el tiempo se constituyen en una carga, en ocasiones más pesada que la que tenían, que a la postre termina no solo por someterlos al interés de los paramilitares, sino, quitándoles en medio de la presiones y las amenazas lo que apoyando el fenómeno paramilitar se pretendía proteger. Muchos de los propietarios, ganaderos y comerciantes del Magdalena medio, Córdoba y Uraba, el Suroccidente colombiano y en general de la creciente área de
influencia paramilitar terminaron expropiados y excluidos por el fenómeno.
Ahora, dado que la actividad paramilitar no se redujo al aspecto estrictamente militares, sino, que desde sus orígenes busco ganar legitimidad social y ampliar su órbita de influencia en los escenarios administrativos y políticos locales, fue posesionándose en las esferas de la administración publica en municipios y departamentos, coptando la representación política de esas regiones para los intereses del proyecto , de tal manera que fue estructurando su estrategia integral de guerra, con presupuestos que provenían directamente del Estado y que estaban destinados al funcionamiento y desarrollo de las distintas regiones en que su presencia se fue tornando hegemónica: en este sentido los pronunciamientos hechos por las AUC al respecto de sus logros y realizaciones son ilustrativos.
" Con satisfacción podemos asegurar, hoy, que estamos cumpliendo con las expectativas de nuestros seguidores: hemos erradicado la guerrilla en tres departamentos de Colombia, en los cuales se ha reactivado la economía, han retornado los desplazados por la violencia, existe una armonía entre los dueños del capital y sus trabajadores, hemos distribuido equitativamente
miles de hectáreas de tierra entre campesinos, se han construido centros de salud, escuelas, colegios, hemos construido centenares de kilómetros de carreteras rurales; en otros cinco departamentos la guerrilla ha perdido el control militar que, bajo la intimidación, ejercía y es la Autodefensa quien llena el vacío de Estado en ellos; tenemos presencia militar, política y económica en un setenta por ciento del territorio nacional y una fuerza de apoyo social que nos permite, sin temor alguno, retar a la guerrilla para que sea el pueblo quien determine públicamente si la prefiere a ella o a nosotros."[3]
La Segunda Conferencia Nacional de las AUTODEFENSAS UNIDAS DE COLOMBIA, convocada durante los días 16, 17 y 18 de mayo de 1998 al establecer su ESTATUTO DE CONSTITUCION Y REGIMEN DISCIPLINARIO, dedica un capitulo destinado lacónicamente a señalar los aspectos que tiene que ver con los presupuestos, patrimonios y sistemas de financiación de las mismas, en los siguientes terminos:
" La financiación y patrimonio de las estructuras políticas- militares de la Organización de AUTODEFENSAS CAMPESINAS DE CÓRDOBA Y URABÁ, proviene de las contribuciones de la sociedad que representa y de los activos confiscados al enemigo. Están constituidos por:
1- Aportes económicos voluntarios de las personas.
2- Aportes económicos voluntarios de las organizaciones civiles.
3- Aportes económicos voluntarios de los miembros de la Organización.
4- Fondo de recaudo, confiscación y recuperación de activos del enemigo.
Resulta interesante la designación la sociedad que representa (ganaderos, finqueros, agricultores, rancheros y pequeños empresarios) en la medida que como el documento lo señala es la que hace las contribuciones que constituyen su fuente de financiación
Desde luego existe una preocupación en el reglamento por resaltar el carácter voluntario de las contribuciones y el patrimonio adquirido como "Botín de Guerra", en el desarrollo de sus confrontaciones con la guerrilla concreta y "extensa", esta última constituida por simpatizantes y colaboradores.
Parágrafo único: Queda proscrito y prohibido cualquier mecanismo de financiación proveniente de actividades ilícitas que entrañen intereses ajenos a la naturaleza política- militar de la Organización.
A partir de comienzos de la década del 80 en la medida que el fenómeno paramilitar comienza crecer haciendo presencia en gran parte de la geografía nacional, las necesidades de recursos para financiarlo se hace más grande y lo que en un comienzo fueron ayudas "voluntarias" se fueron convirtiendo en CONTRIBUCIONES FORZADAS que se extendían cada vez a sectores más amplios de la población.
Desde inicios de la actividad paramilitar en el país las asociaciones de agricultores y ganaderos y en particular FEDEGAN y la SAC, estuvieron unidas a través de sus afiliados a la financiación del paramilitarismo, su abierta actitud anticomunista y antisubversiva se ha expresado permanentemente como parte esencial de postura ideológica frente al conflicto colombiano convocando salidas de fuerza para el mismo. A ellos se han unido organizaciones regionales de productores, gremios económicos, comerciantes, pequeños y medianos propietarios, empresarios y entidades financieras, que se han vistos forzadas a pagar un "impuesto de seguridad y protección" para sus propiedades y actividades económicas.
La situación de estos sectores no resulta nada fácil y cada vez siente mayor inseguridad, porque ven como crecen las demandas de recursos que a veces desborda sus posibilidades reales, llevándolos incluso a renunciar a sus empresas y proyectos económicos, vender sus negocios e irse a otras regiones del país con mayores garantías institucionales de seguridad. Esta situación de contribución por miedo, ha generado una inconformidad represada en muchos ganaderos, agricultores, comerciantes y empresarios que se sienten "incómodos e Inseguros" frente a los procedimientos de "Extorsión diplomática y violenta" que se utilizan para cobrarles y para hacer la vigilancia, comprometiendo su integridad y su seguridad públicamente.
El tejido extorsivo del paramilitarismo se extiende cada vez más sobre la población comprometiendo el presupuesto de sectores relativamente pobres adscritos a economías de subsistencia básica , con el principio de que "todos pueden aportar algo", así, se ha ido comprometiendo las economías de pequeños y medianos comerciantes, tenderos, droguerías, bombas y estaciones de gasolina, ferreterías y almacenes de repuestos, transportadores, comerciantes de víveres, empresas de transporte fluvial de carga y de pasajeros, y en fin todo tipo de actividad que el paramilitarismo local vea que tiene alguna posibilidad de "ayudar" a
sostener el proyecto en la región. Por este medio se ido generando una dinámica económica de enriquecimiento de elementos paramilitares a base de expropiar y ext orsionar a población y de generar mediante la amenaza y el terror el desplazamiento lo que obliga al desprendimiento patrimonial a costos irrisorios. Situación que no solo a tenido que soportar los sectores mas desprotegidos económicamente, sino, aquellos que se creyeron menos vulnerables, por el volumen y la naturaleza de sus aportes.
En general, lo que hemos denominado fuentes tradicionales de financiación son aquellas que tienen que ver con las contribuciones voluntarias y forzadas de la población y sectores sociales y económicos articulados al desarrollo de las regiones donde hace presencia las estructuras
paramilitares. Estas fuentes comprometen a propietarios, agricultores, ganaderos, empresarios, comerciantes. transportadores y la más amplia gama de actividades económicas susceptibles de ser articulados al régimen de contribuciones forzadas para la seguridad de la zona.
2. Fuentes " Institucionales" de financiación
A partir de 1985, consolidado el proceso interno de la experiencia piloto de Puerto Boyacá el fenómeno paramilitar comienza a extenderse por todo el país y no lo hace únicamente desde su estructura militar, sino que define una estrategia de empoderamiento regional y nacional y estructura una política de alianzas que esta dirigida a extender el fenómeno con la ayuda de los recursos locales y el apoyo político existente en lo que han de ser sus áreas de influencia.
En la medida que el proyecto paramilitar comienza a crecer como estrategia antisubversiva, se va legitimando las acciones, haciéndose más abiertas y de mayor proyección política; La publicidad dada al proceso paramilitar por los medios de comunicación, los debates políticos en torno al mismo desarrollados en el parlamento colombiano, la toma de partido por el fenómeno paramilitar de importantes dirigentes políticos y militares, van configurando el actor en una perspectiva cada vez de mayor protagonismo nacional.
La rápida creación de un FRENTE ANTISUBVERSIVO orientado desde Puerto Boyacá hacia el Magdalena Medio y luego hacia todo el país, genero una dinámica de la institucionalidad regional que fue comprometiendo en el mismo municipios de los departamentos de Boyacá, Santander, Cundinamarca, Caldas, Antioquia, inicialmente y luego los departamentos, Córdoba, Bolívar, Cesar, Casanare, Meta, Putumayo, Cauca, Valle de Cauca, entre otras regiones que fueron configurando la RED PARAMILITAR.
La Elección popular de Alcalde, que institucionaliza en el país a mediados de la década del 80, se convirtió en un factor de fortalecimiento de las estructuras paramilitares y de sus redes asociativas regionales de municipios que ayudaron a la expansión y consolidación del fenómeno, al colocar en los consejos y alcaldías municipales personajes afines al proyecto paramilitar.
Para las elecciones de 1988, el FRENTE ANTISUBVERSIVO, centra toda su atención en la elección popular de alcaldes buscando alcanzar la mayor cantidad de alcaldías en el espacio de sus áreas de influencia en la medida de lo que estas instancias de administración del Estado local significan para el ejercicio del poder, la gestión regional y la utilización en contexto de los prosupuestos municipales para su propio fortalecimiento y legitimación social.
Así, Alcaldías como Puerto Triunfo, Puerto Nare, Puerto Berrio en Antioquia, Puerto Salgar, Yacopì, y la Región de Rió Negro, en Cundinamarca, Cimitarra, Landazuri y Puerto Parra en Santander, Puerto Boyacá, Otanche, Borbur y Muzo en Boyacá, Van construyéndose en forma
directa e indirecta en espacios de poder paramilitar.
Los foros regionales de Alcaldes fueron definiendo su política frente a la subversión y su compromiso cada vez mayor de confrontarlo desde las acciones y planes de gobierno. En este sentido establecieron las estrategias de impulso del P.N.R ( Plan Nacional de Rehabilitación ), en consonancia con las estrategias de lucha paramilitar y antisubversiva, al igual que definieron las políticas administrativas locales y las características y compromisos de los funcionarios públicos de las administraciones locales con los proyectos regionales de carácter paramilitar.
Por esta vía, concejales y alcaldes fueron dirigiendo su gestión administrativa y la ejecución de los presupuestos en consonancia con el fortalecimiento del proyecto paramilitar en sus regiones y sacando de allí los recursos demandados por los grupos para su funcionamiento a través del
testaferrato de los contratistas o de los aportes directos encubiertos.
Parte importante de los recursos de las Regalías petroleras encontraron un nuevo actor demandante de sus recursos, que se sumaba a las contribuciones que las empresas transnacionales petroleras y de contratistas de esta industria hacen al sostenimiento de fenómeno y su propia seguridad.
En la medida que el fenómeno avanza , el modelo paramilitar se hace más complejo y las necesidades mayores; pelearse y defender una extensa región como la del Magdalena Medio, Córdoba y el Uraba Antioqueño, Casanare, Meta, Putumayo, Cauca, Valle del Cauca y Nariño, Amplias regiones de Santander en las áreas de frontera, zonas del centro de país y regiones
estratégicas para el desarrollo económico de la Nación, requiere de un presupuesto económico de proporciones más elevadas, que el que se puede lograr con los simples aportes de ganaderos locales, industria privada y presupuestos municipales, que permiten la realización de actividades de vigilancia y control local , pero que no garantizar el desarrollo de una guerra como la planteada por el paramilitarismo que esta dirigida a derrotar y hacer desaparecer la subversión e n el país.
3. Fuentes " gremiales y empresariales" de financiación.
Desde luego, la extorsión paramilitar se extendió a todas las formas de organización gremial y empresarial a través de los más complejos y encubiertos sistemas de aporte.
Los gremios económicos como la SAC, FEDEGAN, ANDI, el sector financiero, y los productores asociados como los cafeteros, arroceros, bananeros, palmeros, flor y fruti-cultores, entre otros, han sido sometidos a la extorsión paramilitar, aun cuando muchos de ellos están convencidos de las bondades del fenómeno paramilitar y hacen sus aportes como inversión en
seguridad.
El hecho de que las investigaciones adelantada por las autoridades competentes arrojen como resultado extensos listados de comerciantes, industrias prestigiosas, empresas tansportadoras, entidades bancarias, empresas cooperativas de productores, indican no otra cosas que la
diversidad de las fuentes de financiación y la complejidad de la economía de tributación de la guerra paramilitar.
En los allanamientos a base paramilitares en el Valle del Cauca se ha encontrado información que permite corroborar los expuesto anteriormente en la medida en que los documentos incautados comprometen nombres, direcciones y teléfonos de empresas reconocidas del Valle del Cauca.
Aparecen firmas de finca raíz, de seguros, de químicos, de sistemas, de comunicaciones, hospitales, hoteles, restaurantes, estaderos, estaciones de gasolina, ferreterías, entre otra serie de empresas y negocios que están articulados a las lógicas de financiación y capitalización de los paramilitares a nivel regional[4]
No es fácil estimar la suma total de los "aportes" recibido por el paramilitarismo de las fuentes gremiales y empresariales sometidas a sus sistemas de tributación, porque en gran medida, los mismos aportantes están interesados que no se sepa de sus contribuciones y menos aún del
monto de las mismas. Total todo lo que se puede hacer al respecto son simples aproximaciones que pueden ir de los 1500 millones mensuales a los 3000 mil para un aporte global de 36000 millones al años, en un calculo promedio, lo que representaría el equivalente a 20 por ciento del total del costo de mantenimiento anual de su economía de guerra estimada en 170 mil millones de pesos.
4. Fuentes de financiación "proscriptas".
Los recursos provenientes de la actividad ilegal y la delincuencia común constituyen la base esencial de los fuentes de financiación del paramilitarismo en un orden que va desde la actividad del Narcotráfico, su principal fuente de financiación, el secuestro extorsivo, la
intimidación y la expropiación violenta, la piratería terrestre, el robo de gasolina, combustible y vehículos, entre otras particulares formas de financiación.
El Narcotráfico ha sido la menor duda la principal fuente de financiación del paramilitarismo desde las épocas de los Cartel de Medellín, el Valle, la Costa y el centro del país.
Los aportes hechos a este fenómeno en particular por Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha fortalecieron la actividad paramilitar en el magdalena medio cuando esta estaba pasando su más aguda crisis financiera a mediados de la década del ochenta.
La posibilidad del traslado del fenómeno paramilitar a Córdoba y Uraba, en la cabeza primero de Fidel y luego de Carlos Castaño Gil y después, de allì a todo el país, contó con los recursos del narcotráfico de Antioquia, norte del valle y la costa, pero también de pequeños carteles que unieron en el Occidente de Boyacá la explosiva alianza de Narcotraficantes y Esmeralderos de los cuales sus representantes más conocidos son Víctor Carranza y Pablo Elías Delgadillo.
La alianza entre paramilitares y narcotraficantes dio origen a las practicas narcoparamilitares que dividen su finalidad entre combatir la subversión y controlar, cuidar y proteger el desarrollo de la industria del Narcotráfico de la que provienen sus principales recursos financieros.
En las regiones de Córdoba, Cesar, Magdalena y sucre, las autodefensas mantiene el control y los desarrollos no solo de las economiza convencionales de la región, sino, además, de la de cultivos proscritos.
La guerra de sur de Bolívar y el Valle de Catatumbo esta dirigida a usufructuar los recursos de la impuestación de los productores de coca y a los narcotraficantes que compran la base.
Trabajo similar desarrollan en los departamentos de Guaviare, Meta, Casanare, Caquetá y Putumayo en donde conjuntamente con lo que producen en el Magdalena Medio y Santander alcanza la suma de un cuarenta por ciento de la producción de su presupuesto anual de funcionamiento. Desde luego, las investigaciones adelantadas por los organismos del Estado lo
que están mostrando no es que se dediquen a cuidar e impuestar, sino que hacen parte de todo el circuito económico de la industria del narcotráfico como empresarios de la misma.
Importantes aportes hacen al sostenimiento de los paramilitares los narcotraficantes de Antioquia, y Norte del Valle y los productores y empresarios de la coca del Tolima y Huila.
Las investigaciones adelantas a partir de la matanza paramilitar en el Norte de valle arrojo en términos de argumentos de financiación internacional unidad a la industria de narcotráfico unos evidencia interesantes:
En los registros hechos a las viviendas allanadas se encontraron 37 cheques del Barnett Bank de su sede principal en 13780 SW 88 TH Street en Miami, Florida(E.U.).
Todos los cheques pertenecen a la cuenta número 01061197230118 cuyo propietario es un hombre identificado con un alias cuya actividad corresponde a alguien que se mueve con mucha facilidad en medios empresariales y financieros del Valle, Cauca y Nariño.
Según el comandante de la Tercera Brigada del Ejército, general Francisco René Pedraza, quien dirigió el operativo, el hallazgo de estos documentos es la prueba de los grandes capitales que manejan los paramilitares y que distribuyen estratégicamente en el exterior.
En los cheques figuran como beneficiarios empresas de Colombia y Estados Unidos. Nombres como American Savings, US Water Polo Inc. , Park Place, Sears, Southern Bell, Adelphia Cable, hacen parte de la lista de receptores de los giros. La Fiscalía inició contactos con cada una de esas empresas, casi todas con sede en Miami(E.U.), para determinar la razón de esas transacciones.
Los cheques, que también figuran a nombre de personas naturales, tienen valores entre los 600 y los 5 mil dólares. Inclusive algunos están girados a nombre del mismo 'Machete', titular de la cuenta.
Las autoridades encontraron comprobantes de operaciones desde y hacia Colombia con entidades financieras, empresas y personas naturales residentes en Estados Unidos. Se trata de 71 recibos de consignaciones hechas también en el Barnett Bank de Miami. Para el general Pedraza, todas estas pruebas pueden confirmar que la mayoría de los dineros que ingresan a las arcas de las autodefensas en el sur del país, provienen de los narcotraficantes, especialmente los de norte del Valle que los "utilizan como mecanismo para defender sus zonas
de cultivos ilícitos y sus laboratorios, proteger sus capitales y camuflar sus bienes".
Según los organismos de seguridad del Estado, los 12 mil paramilitares que se calcula hay en todo el país, distribuidos en doce frentes, requieren de por lo menos 7 mil millones de pesos mensuales para su mantenimiento y operación. Los investigadores creen que buena parte de esos dineros -que al año representan cerca de 100 mil millones de pesos- se recauda en el
Valle del Cauca.[5]
En síntesis, el paramilitarismo se sostiene predominantemente de los recursos provenientes de la industria del narcotráfico lo que hace que sus fuentes de financiación se extiendan fuera del territorio nacional a los lugares de circulación, comercialización y consumo en Estados Unidos y Europa especialmente, desde donde la industria les envía recursos y les hace los aportes pertinentes para que el negocio cuente con la seguridad y protección que requiere.
En otras regiones del país, el paramilitarismo cuenta además con las ayudas del sector minero, articulado a la producción de oro, esmeraldas y petróleo, Regiones importantes del Magdalena Medio en el sur de Bolívar y Antioquia, en el Occidente de Boyacá y en las regiones de Casanare y Meta en donde la presencia paramilitar es evidente en la protección de esta
actividades industriales y mineras la tributación es apenas natural.
Una de los fenómenos contra los cuales surgió el paramilitarismo fue el del secuestro, no obstante con el tiempo, lo que llevo a los Castaño a asumir la guerra contra la subversión ha ido perneando la lógica financiera de la propia estructura paramilitar hasta convertirse en una de sus fuentes de financiación. Se considera que entre el 18% y el 22% de los secuestros que ocurren en el país lo cometen los distintos frentes paramilitares y están dirigidos contra la población que se considera son su base de apoyo social y económico, empresarios, ganaderos, agricultores y comerciante y en algunos casos contra extranjeros que se desempeñan como
funcionarios de empresas transnacionales.
El robo de combustible en la costa y las zonas de frontera en la Región de Catatumbo, el contrabando, el trafico de armas y la piratería terrestre hace parte esencial de las dinámicas económicas regionales y locales de los paramilitares en el país. Muchos de estos delitos se cometen bajo coberturas de delincuencia común, pero contextos en que no son posibles
por instituciones distintas a las del Paramilitarismo.
El robo de ganado y la expropiación directa de tierras por criminalización de los propietariso es otra de las formas de incrementar la capacidad económica de la actividad paramilitar que se desarrollar como fuente de financiación proscrita. Esto ha generado no solo el fenómeno del
desplazamiento forzado que se ha convertido en uno de los más álgidos problemas del país, sino, además una relatifundización y un nuevo ordenamiento de la propiedad de la tierra
5. Fuentes de financiación "productivas".
Pese a que se soporta sobre el "testaferrato de calificado" los paramilitares han desarrollado unas practicas para consolidar la economía de guerra como parte del empoderamiento regional que requiere del asentamiento en los territorios que le son útiles a sus practicas militares y de economía formal y proscrita.
La compra de almacenes, Bombas de Gasolina, Cantinas, Droguerias, centros comerciales y negocios de todo tipo, les sirve no solo a las tareas propias de la guerra, sino, además las particulares formas de desarrollar una actividad productiva que encubre sus actividades militares y les genera recursos, apoyo y legitimidad social.
A este tipo de actividad económica se ha ido sumando el nuevo ordenamiento de la propiedad territorial en las zonas de influencia paramilitar que puede darse a través de fenómenos de relatifundización y entrega de tierra a la población campesina sometida por el proceso a una dinámica de homogenización política antisubversiva.
En algunas regiones donde la presencia paramilitar se ha consolidado, la inversión en empresas productivas de carácter agrícola y pecuario e incluso de agroindustria se hace como mecanismo de saneamiento de los recursos y de lavado de activos. Estas empresas se encuentran encubiertas por testaferratos de confianza y reconocimiento local de honorabilidad que dejaría fuera toda sospecha.
A través de este tipo de actividad productiva acercan mediante la ocupación a una parte importante de la población que pagan con los recursos resultantes del mismo proceso legitimándose y ganándose el reconocimiento de la población.
Cosas similares hacen en relación con la construcción de escuelas y centros de salud, carreteras y obras de infraestructura que contratan con las administraciones que les son afines. Para ello cuentan con contratistas y profesionales de confianza que se benefician de estos
proyectos económicamente.
6. Fuentes de financiación de las "Empresas Transnacionales".
Las multinacionales existentes en el país son otra de las fuentes de financiación del paramilitarismo muchas de estas empresas localizadas en el sector energético, la producción minera, y agropecuaria, se ubican en regiones en que la actividad militar de los grupos insurgentes y la presencia paramilitar constituyen el escenario en el que ellas realizan sus trabajos de producción.
Presionadas de uno y otro lado y con la responsabilidad de hacer producir las inversiones de su empresas, se ven obligadas a crear mecanismos de apoyo financiero que distribuyen a " uno y otro lado" para poder comprar su propia tregua y desarrollar la actividad que les es propia. No
obstante, no resulta comprarse un territorio de paz productiva en un escenario de guerra tan complejo como el colombiano.
La impuestación directa a las transnacionales se establece según distintos mecanismos que van desde un porcentaje por lo producido hasta una cuota fija mensual. Ninguna de estas instituciones va a aceptar ser tributarias de los actores paramilitar y guerrillero y seguramente tienen establecidos con mucha claridad los sistemas de seguridad de la tributación, " En la región Bananera de Uraba, se dice que los paramilitares cobran un impuesto de cincuenta centavos de dólar por cada caja valorada en 18 dólares, si se calcula que la zona exporta 21 millones de cajas al año, y aunque no se sabe cuantas de ellas pagan impuesto, su aporte puede estar cerca de los 14.400 millones al año"[6]
Las empresas transnacionales del petrolero, la minería y energéticas son parte este sistema de financiación paramilitar, como lo han sido en distintas ocasiones de los grupos insurgentes.
Algunos aportes hechos a los paramilitares están dirigidos a que estos creen las condiciones de "saneamiento" de zonas de inversión en macroproyectos de interés de las transnacionales como la construcción de grandes centrales hidroeléctricas, canales, centros de producción
agroforestal, grandes obras de infraestructura vial, entre otras que convocan la licitación internacional y donde extrañamente lo primero que aparecen son los paramilitares generando fenómenos de desplazamiento.
En particular es interesante mirar como el mapa de los desplazamientos coincide con el mapa de la presencia paramilitar y las zonas de ejecución de los grandes macroproyectos en las zonas del Antioquia, Magdalena medio, nororiente y sur occidente colombiano, choco, Darien, y los departamentos de Boyacá, Casanare, Arauca, Meta, Norte de Santander, Antioquia, y los
territorios del magdalena medio y sur de Bolívar donde se localizan los principales yacimiento y recursos petroleros.
7 . La económica de la guerra paramilitar una cuadro sobre sus principales fuentes
Una síntesis general de las fuentes de financiación haciendo uso de los estudios e informes que se han presentado últimamente a partir de las investigaciones realizadas por los organismos estatales que han sido publicadas por la prensa nacional, podría tomar las siguientes referentes en orden de aparición histórica.
FUENTES DE FINANCIAMIENTO DE LOS GRUPOS PARAMILITARES
1. Grupos económicos, empresarios, agricultores, ganaderos, comerciantes, transportadores y agroindustria entre otras
2. Presupuestos municipales y regionales de sus áreas de influencia: mediante acuerdo con alcaldes, concejales, diputados, parlamentarios, utilizando como sistema la contratación y el testaferrato.
3. La actividad del Narcotráfico mediante la producción y la impuestación a productores de coca y compradores de pasta y el lavado de activos
4. Las contribuciones de la minería de las Esmeraldas
5. Las actividades del secuestro extorsivo, el contrabando, la piratería terrestre, el abigeato y el desplazamiento forzado y la ocupación violenta de territorios
6. Las contribuciones de la empresas transnacionales del petrolero, la minería, la producción agroforestal
7. Los intereses ocultos detrás de los macroproyectos de infraestructura vial, energéticos y bióticos
8. Sus propios sistemas de inversión productiva en los sectores agropecuario, comercial, agroindustrial y de servicios
9. Ayuda internacional de organismos de extrema derecha.
Las grandes sumas de dinero que ingresan a la economía de guerra del paramilitarismo de destina no solo al mantenimiento de la guerra con sus correspondientes gastos de funcionamiento en una lógica que funciona sobre el sostenimiento de soldados mercenarios, sino que además, se dirige al fortalecimiento del proyecto, como un proyecto político y al
enriquecimiento personal de algunos de sus principales jefes. Los que aumentan con los sistemas de tributación paramilitar sus no tan despreciables economías
RUBROS DE INVERSIÓN DE LA ECONOMIA DE GUERRA PARAMILITAR
1. Sostenimiento de la nomina de patrulleros, jefes de escuadra, comandantes de compañía, comandantes zonales. Comandantes de frente bloque y miembros del estado mayor
2. Sostenimiento de comisiones de auxilios, finanzas, comunicaciones, transporte aéreo, terrestre y acuático y salud
3. Compra de material de guerra, intendencia, campaña, alimentación, medicamentos, asistencia medica,
4. Asistencia económica y jurídica a viudas y familiares de muertos, a presos
5. Pago de asistentes, informantes y servicio de inteligencia paramilitar
6. Pago de publicidad y divulgación del proyecto paramilitar en las distintas zonas
7. Sistemas de legitimación de la dinámica económica de la guerra paramilitar
El nuevo modelo de confrontación paramilitar no solamente esta inscrito en el enfrentamiento militar, sino, que se articula al modelo de desarrollo económico en el impulsó de sus propias dinámicas de legitimación:
1. La construcción de una propuesta de confrontación integral en lo económico, social, político y militar, con perspectivas de empoderamiento regional y construcción de procesos de legitimidad local.
2. Participación activa en las dinámicas de desarrollo económico en las actividades empresariales de carácter agropecuario y comercial.
3. La construcción de unidades de gestión social y empresarial a la manera de organizaciones de campesinos, agricultores y ganaderos (Acdegam - Fundepazcor) o de comunidades de resistencia asociadas ( Asocipaz)
4. Impulso a proyectos políticos regionales y nacionales afines a la propuesta paramilitar.
5. Consolidación del apoyo gremial y empresarial y sostenimiento del mismo.
6. Manejo distanciado de apoyo y poca confrontación con las fuerzas militares.
7. Protagonismo creciente frente al manejo político de país y sus relaciones internacionales
8. Acercamiento y utilización política de los medios de comunicación, como medios de difusión de sus propuesta e imaginarios. ( Pagina Web )
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[1] A este respecto puede leerse el Trabajo de Autodefensas, Paramilitares y narcotrafico en Colombia, El caso de Puerto Boyacá. Carlos Medina Gallego, Rodríguez Quito Editores que presenta los orígenes del fenómeno con sus particularidades económicas
[2] Ver a este Respecto los documentos de la AUC, en relación con sus orígenes y desarrollo, publicados en su pagina Internet.
[3] Ver a este Respecto los documentos de la AUC, en relación con sus orígenes y desarrollo, publicados en su pagina Internet. La negrilla es nuestra.
[4] Ver a este respecto las publicaciones sacadas por Periódico El Tiempo en sus ediciones de los días 20, 21 y 22 de Octubre del 2001
[5] A este respecto puede mirarse el articulo publicado por periódico El Tiempo, el 20 de Octubre del 2000
[6] Ver a este respecto . Revista Cambio No. 360 Las Finanzas de los Paras. Mayo 15 de 2000.
Una aproximación a sus fuentes de financiación
CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente Investigador U.N.
En lo fundamental este ensayo sobre la economía de guerra del fenómeno paramilitar en Colombia lo que busca es establecer una perspectiva de análisis de la injerencia del fenómeno en el conjunto de la economía de la nación, definiendo los posibles actores y sectores articulados de forma directa e indirecta al proceso de financiación de la presencia paramilitar, en contextos de territorialidad, que desbordan la lucha contrainsurgente y se inscriben en las propias dinámicas del crecimiento económico y el desarrollo regional.
No es un ensayo que se preocupe por identificar responsabilidades, sino más bien por señalar la dimensión del fenómeno económico de la guerra paramilitar y sus implicaciones económicas, políticas y sociales en el contexto en el que la misma se desarrolla.
Desde luego, partimos de las explicaciones que el propio proyecto paramilitar hace de sus formas de financiación para posteriormente revisar la información y argumentación que desde distintos frentes de reflexión y análisis se vienen haciendo a este respecto, como resultado de los procesos de investigación adelantados por organismos del estado y las instituciones de Derechos Humanos. No dejamos de tomar en consideración declaraciones particulares de contribuyentes y víctimas de la presión paramilitar sobre sus economías, cuya presentación se hace en forma genérica.
Las distintas modalidades de generación de recursos para el funcionamiento, consolidación y desarrollo del fenómeno paramilitar nos convocan a tratar de establecer una especie de ordenamiento de las fuentes que vayan desde las más elementales de impuestación directa hasta la consolidación de propuestas de fortalecimiento financiero articuladas a las economías de sus áreas de influencia en los sistemas de producción locales y a los particulares sistemas de testaferrato que se derivan de las mismas en procesos que societabilizan el fenómeno convirtiéndolo en parte constitutiva de los intereses regionales.
1. Fuentes "Tradicionales" de financiación
Las fuentes "tradicionales" de financiación están articuladas a las particulares formas de compromiso ECONOMICO que se fueron construyendo en los orígenes del proyecto paramilitar buscando sumar el interés institucional de las fuerzas militares de ampliar su base real de
confrontación a la insurgencia con fuerzas parainstitucionales organizadas en torno a la defensa de los intereses económicos de propietarios de tierra, ganaderos, agricultores, comerciantes y empresarios presionados por la guerrilla. Los aportes de estos sectores al sostenimiento de los
grupos se dieron en el contexto de dos principios esenciales, proporcionalidad y reciprocidad.
La proporcionalidad y la reciprocidad tenían que ver directamente con los sistemas de contribución según la capacidad patrimonial de cada contribuyente en el ejercicio efectivo del enunciado " de cada cual según sus posibilidades a cada cual según sus necesidades" las que en últimas determinaban las características de la proyección paramilitar a los contribuyentes.[1]
Los organismos paramilitares y en particular, la Autodefensas Unidas de Cordoba y Uraba, que son la base esencial de la las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) cuando hacen referencia a sus orígenes, no solo reconocen la presencia institucional en el impulso del proyecto, sino, los sectores que le son afines y en los cuales encuentran el apoyo económico para su sostenimiento y expansión:
" El origen básico de nuestra autodefensa es espontáneo. En algunas zonas del País las Autodefensas derivan del trabajo de campesinos armados que, en su momento, fueron propiciados por el Gobierno nacional para contrarrestar el accionar guerrillero. En otras regiones, la iniciativa partió de ganaderos, finqueros, agricultores, rancheros y pequeños empresarios quienes se organizaron y se armaron para ejercer su derecho a la legítima defensa colectiva"[2] Conforme a esto, inicialmente son los ganaderos, agricultores, finqueros y pequeños empresarios los que apoyan económicamente el fenómeno paramilitar, los que les posibilita alcanzar un particular nivel de desarrollo que esta determinado por el volumen de la contribuciones las que cada vez son menos "voluntarias" y más obligatorias y crecientes, dado
el costo que implica no solo mantener una fuerza, sino, desarrollar una guerra que cada día incrementa sus necesidades y exigencias, en la medida en que comienza a extender a regiones cada vez mas amplias.
La contribuciones iniciales mediante las cuales algunos sectores pretendían librarse de la obligaciones impuestas por la insurgencia, lejos de ser una respuesta y una solución a la presión de esta con el tiempo se constituyen en una carga, en ocasiones más pesada que la que tenían, que a la postre termina no solo por someterlos al interés de los paramilitares, sino, quitándoles en medio de la presiones y las amenazas lo que apoyando el fenómeno paramilitar se pretendía proteger. Muchos de los propietarios, ganaderos y comerciantes del Magdalena medio, Córdoba y Uraba, el Suroccidente colombiano y en general de la creciente área de
influencia paramilitar terminaron expropiados y excluidos por el fenómeno.
Ahora, dado que la actividad paramilitar no se redujo al aspecto estrictamente militares, sino, que desde sus orígenes busco ganar legitimidad social y ampliar su órbita de influencia en los escenarios administrativos y políticos locales, fue posesionándose en las esferas de la administración publica en municipios y departamentos, coptando la representación política de esas regiones para los intereses del proyecto , de tal manera que fue estructurando su estrategia integral de guerra, con presupuestos que provenían directamente del Estado y que estaban destinados al funcionamiento y desarrollo de las distintas regiones en que su presencia se fue tornando hegemónica: en este sentido los pronunciamientos hechos por las AUC al respecto de sus logros y realizaciones son ilustrativos.
" Con satisfacción podemos asegurar, hoy, que estamos cumpliendo con las expectativas de nuestros seguidores: hemos erradicado la guerrilla en tres departamentos de Colombia, en los cuales se ha reactivado la economía, han retornado los desplazados por la violencia, existe una armonía entre los dueños del capital y sus trabajadores, hemos distribuido equitativamente
miles de hectáreas de tierra entre campesinos, se han construido centros de salud, escuelas, colegios, hemos construido centenares de kilómetros de carreteras rurales; en otros cinco departamentos la guerrilla ha perdido el control militar que, bajo la intimidación, ejercía y es la Autodefensa quien llena el vacío de Estado en ellos; tenemos presencia militar, política y económica en un setenta por ciento del territorio nacional y una fuerza de apoyo social que nos permite, sin temor alguno, retar a la guerrilla para que sea el pueblo quien determine públicamente si la prefiere a ella o a nosotros."[3]
La Segunda Conferencia Nacional de las AUTODEFENSAS UNIDAS DE COLOMBIA, convocada durante los días 16, 17 y 18 de mayo de 1998 al establecer su ESTATUTO DE CONSTITUCION Y REGIMEN DISCIPLINARIO, dedica un capitulo destinado lacónicamente a señalar los aspectos que tiene que ver con los presupuestos, patrimonios y sistemas de financiación de las mismas, en los siguientes terminos:
" La financiación y patrimonio de las estructuras políticas- militares de la Organización de AUTODEFENSAS CAMPESINAS DE CÓRDOBA Y URABÁ, proviene de las contribuciones de la sociedad que representa y de los activos confiscados al enemigo. Están constituidos por:
1- Aportes económicos voluntarios de las personas.
2- Aportes económicos voluntarios de las organizaciones civiles.
3- Aportes económicos voluntarios de los miembros de la Organización.
4- Fondo de recaudo, confiscación y recuperación de activos del enemigo.
Resulta interesante la designación la sociedad que representa (ganaderos, finqueros, agricultores, rancheros y pequeños empresarios) en la medida que como el documento lo señala es la que hace las contribuciones que constituyen su fuente de financiación
Desde luego existe una preocupación en el reglamento por resaltar el carácter voluntario de las contribuciones y el patrimonio adquirido como "Botín de Guerra", en el desarrollo de sus confrontaciones con la guerrilla concreta y "extensa", esta última constituida por simpatizantes y colaboradores.
Parágrafo único: Queda proscrito y prohibido cualquier mecanismo de financiación proveniente de actividades ilícitas que entrañen intereses ajenos a la naturaleza política- militar de la Organización.
A partir de comienzos de la década del 80 en la medida que el fenómeno paramilitar comienza crecer haciendo presencia en gran parte de la geografía nacional, las necesidades de recursos para financiarlo se hace más grande y lo que en un comienzo fueron ayudas "voluntarias" se fueron convirtiendo en CONTRIBUCIONES FORZADAS que se extendían cada vez a sectores más amplios de la población.
Desde inicios de la actividad paramilitar en el país las asociaciones de agricultores y ganaderos y en particular FEDEGAN y la SAC, estuvieron unidas a través de sus afiliados a la financiación del paramilitarismo, su abierta actitud anticomunista y antisubversiva se ha expresado permanentemente como parte esencial de postura ideológica frente al conflicto colombiano convocando salidas de fuerza para el mismo. A ellos se han unido organizaciones regionales de productores, gremios económicos, comerciantes, pequeños y medianos propietarios, empresarios y entidades financieras, que se han vistos forzadas a pagar un "impuesto de seguridad y protección" para sus propiedades y actividades económicas.
La situación de estos sectores no resulta nada fácil y cada vez siente mayor inseguridad, porque ven como crecen las demandas de recursos que a veces desborda sus posibilidades reales, llevándolos incluso a renunciar a sus empresas y proyectos económicos, vender sus negocios e irse a otras regiones del país con mayores garantías institucionales de seguridad. Esta situación de contribución por miedo, ha generado una inconformidad represada en muchos ganaderos, agricultores, comerciantes y empresarios que se sienten "incómodos e Inseguros" frente a los procedimientos de "Extorsión diplomática y violenta" que se utilizan para cobrarles y para hacer la vigilancia, comprometiendo su integridad y su seguridad públicamente.
El tejido extorsivo del paramilitarismo se extiende cada vez más sobre la población comprometiendo el presupuesto de sectores relativamente pobres adscritos a economías de subsistencia básica , con el principio de que "todos pueden aportar algo", así, se ha ido comprometiendo las economías de pequeños y medianos comerciantes, tenderos, droguerías, bombas y estaciones de gasolina, ferreterías y almacenes de repuestos, transportadores, comerciantes de víveres, empresas de transporte fluvial de carga y de pasajeros, y en fin todo tipo de actividad que el paramilitarismo local vea que tiene alguna posibilidad de "ayudar" a
sostener el proyecto en la región. Por este medio se ido generando una dinámica económica de enriquecimiento de elementos paramilitares a base de expropiar y ext orsionar a población y de generar mediante la amenaza y el terror el desplazamiento lo que obliga al desprendimiento patrimonial a costos irrisorios. Situación que no solo a tenido que soportar los sectores mas desprotegidos económicamente, sino, aquellos que se creyeron menos vulnerables, por el volumen y la naturaleza de sus aportes.
En general, lo que hemos denominado fuentes tradicionales de financiación son aquellas que tienen que ver con las contribuciones voluntarias y forzadas de la población y sectores sociales y económicos articulados al desarrollo de las regiones donde hace presencia las estructuras
paramilitares. Estas fuentes comprometen a propietarios, agricultores, ganaderos, empresarios, comerciantes. transportadores y la más amplia gama de actividades económicas susceptibles de ser articulados al régimen de contribuciones forzadas para la seguridad de la zona.
2. Fuentes " Institucionales" de financiación
A partir de 1985, consolidado el proceso interno de la experiencia piloto de Puerto Boyacá el fenómeno paramilitar comienza a extenderse por todo el país y no lo hace únicamente desde su estructura militar, sino que define una estrategia de empoderamiento regional y nacional y estructura una política de alianzas que esta dirigida a extender el fenómeno con la ayuda de los recursos locales y el apoyo político existente en lo que han de ser sus áreas de influencia.
En la medida que el proyecto paramilitar comienza a crecer como estrategia antisubversiva, se va legitimando las acciones, haciéndose más abiertas y de mayor proyección política; La publicidad dada al proceso paramilitar por los medios de comunicación, los debates políticos en torno al mismo desarrollados en el parlamento colombiano, la toma de partido por el fenómeno paramilitar de importantes dirigentes políticos y militares, van configurando el actor en una perspectiva cada vez de mayor protagonismo nacional.
La rápida creación de un FRENTE ANTISUBVERSIVO orientado desde Puerto Boyacá hacia el Magdalena Medio y luego hacia todo el país, genero una dinámica de la institucionalidad regional que fue comprometiendo en el mismo municipios de los departamentos de Boyacá, Santander, Cundinamarca, Caldas, Antioquia, inicialmente y luego los departamentos, Córdoba, Bolívar, Cesar, Casanare, Meta, Putumayo, Cauca, Valle de Cauca, entre otras regiones que fueron configurando la RED PARAMILITAR.
La Elección popular de Alcalde, que institucionaliza en el país a mediados de la década del 80, se convirtió en un factor de fortalecimiento de las estructuras paramilitares y de sus redes asociativas regionales de municipios que ayudaron a la expansión y consolidación del fenómeno, al colocar en los consejos y alcaldías municipales personajes afines al proyecto paramilitar.
Para las elecciones de 1988, el FRENTE ANTISUBVERSIVO, centra toda su atención en la elección popular de alcaldes buscando alcanzar la mayor cantidad de alcaldías en el espacio de sus áreas de influencia en la medida de lo que estas instancias de administración del Estado local significan para el ejercicio del poder, la gestión regional y la utilización en contexto de los prosupuestos municipales para su propio fortalecimiento y legitimación social.
Así, Alcaldías como Puerto Triunfo, Puerto Nare, Puerto Berrio en Antioquia, Puerto Salgar, Yacopì, y la Región de Rió Negro, en Cundinamarca, Cimitarra, Landazuri y Puerto Parra en Santander, Puerto Boyacá, Otanche, Borbur y Muzo en Boyacá, Van construyéndose en forma
directa e indirecta en espacios de poder paramilitar.
Los foros regionales de Alcaldes fueron definiendo su política frente a la subversión y su compromiso cada vez mayor de confrontarlo desde las acciones y planes de gobierno. En este sentido establecieron las estrategias de impulso del P.N.R ( Plan Nacional de Rehabilitación ), en consonancia con las estrategias de lucha paramilitar y antisubversiva, al igual que definieron las políticas administrativas locales y las características y compromisos de los funcionarios públicos de las administraciones locales con los proyectos regionales de carácter paramilitar.
Por esta vía, concejales y alcaldes fueron dirigiendo su gestión administrativa y la ejecución de los presupuestos en consonancia con el fortalecimiento del proyecto paramilitar en sus regiones y sacando de allí los recursos demandados por los grupos para su funcionamiento a través del
testaferrato de los contratistas o de los aportes directos encubiertos.
Parte importante de los recursos de las Regalías petroleras encontraron un nuevo actor demandante de sus recursos, que se sumaba a las contribuciones que las empresas transnacionales petroleras y de contratistas de esta industria hacen al sostenimiento de fenómeno y su propia seguridad.
En la medida que el fenómeno avanza , el modelo paramilitar se hace más complejo y las necesidades mayores; pelearse y defender una extensa región como la del Magdalena Medio, Córdoba y el Uraba Antioqueño, Casanare, Meta, Putumayo, Cauca, Valle del Cauca y Nariño, Amplias regiones de Santander en las áreas de frontera, zonas del centro de país y regiones
estratégicas para el desarrollo económico de la Nación, requiere de un presupuesto económico de proporciones más elevadas, que el que se puede lograr con los simples aportes de ganaderos locales, industria privada y presupuestos municipales, que permiten la realización de actividades de vigilancia y control local , pero que no garantizar el desarrollo de una guerra como la planteada por el paramilitarismo que esta dirigida a derrotar y hacer desaparecer la subversión e n el país.
3. Fuentes " gremiales y empresariales" de financiación.
Desde luego, la extorsión paramilitar se extendió a todas las formas de organización gremial y empresarial a través de los más complejos y encubiertos sistemas de aporte.
Los gremios económicos como la SAC, FEDEGAN, ANDI, el sector financiero, y los productores asociados como los cafeteros, arroceros, bananeros, palmeros, flor y fruti-cultores, entre otros, han sido sometidos a la extorsión paramilitar, aun cuando muchos de ellos están convencidos de las bondades del fenómeno paramilitar y hacen sus aportes como inversión en
seguridad.
El hecho de que las investigaciones adelantada por las autoridades competentes arrojen como resultado extensos listados de comerciantes, industrias prestigiosas, empresas tansportadoras, entidades bancarias, empresas cooperativas de productores, indican no otra cosas que la
diversidad de las fuentes de financiación y la complejidad de la economía de tributación de la guerra paramilitar.
En los allanamientos a base paramilitares en el Valle del Cauca se ha encontrado información que permite corroborar los expuesto anteriormente en la medida en que los documentos incautados comprometen nombres, direcciones y teléfonos de empresas reconocidas del Valle del Cauca.
Aparecen firmas de finca raíz, de seguros, de químicos, de sistemas, de comunicaciones, hospitales, hoteles, restaurantes, estaderos, estaciones de gasolina, ferreterías, entre otra serie de empresas y negocios que están articulados a las lógicas de financiación y capitalización de los paramilitares a nivel regional[4]
No es fácil estimar la suma total de los "aportes" recibido por el paramilitarismo de las fuentes gremiales y empresariales sometidas a sus sistemas de tributación, porque en gran medida, los mismos aportantes están interesados que no se sepa de sus contribuciones y menos aún del
monto de las mismas. Total todo lo que se puede hacer al respecto son simples aproximaciones que pueden ir de los 1500 millones mensuales a los 3000 mil para un aporte global de 36000 millones al años, en un calculo promedio, lo que representaría el equivalente a 20 por ciento del total del costo de mantenimiento anual de su economía de guerra estimada en 170 mil millones de pesos.
4. Fuentes de financiación "proscriptas".
Los recursos provenientes de la actividad ilegal y la delincuencia común constituyen la base esencial de los fuentes de financiación del paramilitarismo en un orden que va desde la actividad del Narcotráfico, su principal fuente de financiación, el secuestro extorsivo, la
intimidación y la expropiación violenta, la piratería terrestre, el robo de gasolina, combustible y vehículos, entre otras particulares formas de financiación.
El Narcotráfico ha sido la menor duda la principal fuente de financiación del paramilitarismo desde las épocas de los Cartel de Medellín, el Valle, la Costa y el centro del país.
Los aportes hechos a este fenómeno en particular por Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha fortalecieron la actividad paramilitar en el magdalena medio cuando esta estaba pasando su más aguda crisis financiera a mediados de la década del ochenta.
La posibilidad del traslado del fenómeno paramilitar a Córdoba y Uraba, en la cabeza primero de Fidel y luego de Carlos Castaño Gil y después, de allì a todo el país, contó con los recursos del narcotráfico de Antioquia, norte del valle y la costa, pero también de pequeños carteles que unieron en el Occidente de Boyacá la explosiva alianza de Narcotraficantes y Esmeralderos de los cuales sus representantes más conocidos son Víctor Carranza y Pablo Elías Delgadillo.
La alianza entre paramilitares y narcotraficantes dio origen a las practicas narcoparamilitares que dividen su finalidad entre combatir la subversión y controlar, cuidar y proteger el desarrollo de la industria del Narcotráfico de la que provienen sus principales recursos financieros.
En las regiones de Córdoba, Cesar, Magdalena y sucre, las autodefensas mantiene el control y los desarrollos no solo de las economiza convencionales de la región, sino, además, de la de cultivos proscritos.
La guerra de sur de Bolívar y el Valle de Catatumbo esta dirigida a usufructuar los recursos de la impuestación de los productores de coca y a los narcotraficantes que compran la base.
Trabajo similar desarrollan en los departamentos de Guaviare, Meta, Casanare, Caquetá y Putumayo en donde conjuntamente con lo que producen en el Magdalena Medio y Santander alcanza la suma de un cuarenta por ciento de la producción de su presupuesto anual de funcionamiento. Desde luego, las investigaciones adelantadas por los organismos del Estado lo
que están mostrando no es que se dediquen a cuidar e impuestar, sino que hacen parte de todo el circuito económico de la industria del narcotráfico como empresarios de la misma.
Importantes aportes hacen al sostenimiento de los paramilitares los narcotraficantes de Antioquia, y Norte del Valle y los productores y empresarios de la coca del Tolima y Huila.
Las investigaciones adelantas a partir de la matanza paramilitar en el Norte de valle arrojo en términos de argumentos de financiación internacional unidad a la industria de narcotráfico unos evidencia interesantes:
En los registros hechos a las viviendas allanadas se encontraron 37 cheques del Barnett Bank de su sede principal en 13780 SW 88 TH Street en Miami, Florida(E.U.).
Todos los cheques pertenecen a la cuenta número 01061197230118 cuyo propietario es un hombre identificado con un alias cuya actividad corresponde a alguien que se mueve con mucha facilidad en medios empresariales y financieros del Valle, Cauca y Nariño.
Según el comandante de la Tercera Brigada del Ejército, general Francisco René Pedraza, quien dirigió el operativo, el hallazgo de estos documentos es la prueba de los grandes capitales que manejan los paramilitares y que distribuyen estratégicamente en el exterior.
En los cheques figuran como beneficiarios empresas de Colombia y Estados Unidos. Nombres como American Savings, US Water Polo Inc. , Park Place, Sears, Southern Bell, Adelphia Cable, hacen parte de la lista de receptores de los giros. La Fiscalía inició contactos con cada una de esas empresas, casi todas con sede en Miami(E.U.), para determinar la razón de esas transacciones.
Los cheques, que también figuran a nombre de personas naturales, tienen valores entre los 600 y los 5 mil dólares. Inclusive algunos están girados a nombre del mismo 'Machete', titular de la cuenta.
Las autoridades encontraron comprobantes de operaciones desde y hacia Colombia con entidades financieras, empresas y personas naturales residentes en Estados Unidos. Se trata de 71 recibos de consignaciones hechas también en el Barnett Bank de Miami. Para el general Pedraza, todas estas pruebas pueden confirmar que la mayoría de los dineros que ingresan a las arcas de las autodefensas en el sur del país, provienen de los narcotraficantes, especialmente los de norte del Valle que los "utilizan como mecanismo para defender sus zonas
de cultivos ilícitos y sus laboratorios, proteger sus capitales y camuflar sus bienes".
Según los organismos de seguridad del Estado, los 12 mil paramilitares que se calcula hay en todo el país, distribuidos en doce frentes, requieren de por lo menos 7 mil millones de pesos mensuales para su mantenimiento y operación. Los investigadores creen que buena parte de esos dineros -que al año representan cerca de 100 mil millones de pesos- se recauda en el
Valle del Cauca.[5]
En síntesis, el paramilitarismo se sostiene predominantemente de los recursos provenientes de la industria del narcotráfico lo que hace que sus fuentes de financiación se extiendan fuera del territorio nacional a los lugares de circulación, comercialización y consumo en Estados Unidos y Europa especialmente, desde donde la industria les envía recursos y les hace los aportes pertinentes para que el negocio cuente con la seguridad y protección que requiere.
En otras regiones del país, el paramilitarismo cuenta además con las ayudas del sector minero, articulado a la producción de oro, esmeraldas y petróleo, Regiones importantes del Magdalena Medio en el sur de Bolívar y Antioquia, en el Occidente de Boyacá y en las regiones de Casanare y Meta en donde la presencia paramilitar es evidente en la protección de esta
actividades industriales y mineras la tributación es apenas natural.
Una de los fenómenos contra los cuales surgió el paramilitarismo fue el del secuestro, no obstante con el tiempo, lo que llevo a los Castaño a asumir la guerra contra la subversión ha ido perneando la lógica financiera de la propia estructura paramilitar hasta convertirse en una de sus fuentes de financiación. Se considera que entre el 18% y el 22% de los secuestros que ocurren en el país lo cometen los distintos frentes paramilitares y están dirigidos contra la población que se considera son su base de apoyo social y económico, empresarios, ganaderos, agricultores y comerciante y en algunos casos contra extranjeros que se desempeñan como
funcionarios de empresas transnacionales.
El robo de combustible en la costa y las zonas de frontera en la Región de Catatumbo, el contrabando, el trafico de armas y la piratería terrestre hace parte esencial de las dinámicas económicas regionales y locales de los paramilitares en el país. Muchos de estos delitos se cometen bajo coberturas de delincuencia común, pero contextos en que no son posibles
por instituciones distintas a las del Paramilitarismo.
El robo de ganado y la expropiación directa de tierras por criminalización de los propietariso es otra de las formas de incrementar la capacidad económica de la actividad paramilitar que se desarrollar como fuente de financiación proscrita. Esto ha generado no solo el fenómeno del
desplazamiento forzado que se ha convertido en uno de los más álgidos problemas del país, sino, además una relatifundización y un nuevo ordenamiento de la propiedad de la tierra
5. Fuentes de financiación "productivas".
Pese a que se soporta sobre el "testaferrato de calificado" los paramilitares han desarrollado unas practicas para consolidar la economía de guerra como parte del empoderamiento regional que requiere del asentamiento en los territorios que le son útiles a sus practicas militares y de economía formal y proscrita.
La compra de almacenes, Bombas de Gasolina, Cantinas, Droguerias, centros comerciales y negocios de todo tipo, les sirve no solo a las tareas propias de la guerra, sino, además las particulares formas de desarrollar una actividad productiva que encubre sus actividades militares y les genera recursos, apoyo y legitimidad social.
A este tipo de actividad económica se ha ido sumando el nuevo ordenamiento de la propiedad territorial en las zonas de influencia paramilitar que puede darse a través de fenómenos de relatifundización y entrega de tierra a la población campesina sometida por el proceso a una dinámica de homogenización política antisubversiva.
En algunas regiones donde la presencia paramilitar se ha consolidado, la inversión en empresas productivas de carácter agrícola y pecuario e incluso de agroindustria se hace como mecanismo de saneamiento de los recursos y de lavado de activos. Estas empresas se encuentran encubiertas por testaferratos de confianza y reconocimiento local de honorabilidad que dejaría fuera toda sospecha.
A través de este tipo de actividad productiva acercan mediante la ocupación a una parte importante de la población que pagan con los recursos resultantes del mismo proceso legitimándose y ganándose el reconocimiento de la población.
Cosas similares hacen en relación con la construcción de escuelas y centros de salud, carreteras y obras de infraestructura que contratan con las administraciones que les son afines. Para ello cuentan con contratistas y profesionales de confianza que se benefician de estos
proyectos económicamente.
6. Fuentes de financiación de las "Empresas Transnacionales".
Las multinacionales existentes en el país son otra de las fuentes de financiación del paramilitarismo muchas de estas empresas localizadas en el sector energético, la producción minera, y agropecuaria, se ubican en regiones en que la actividad militar de los grupos insurgentes y la presencia paramilitar constituyen el escenario en el que ellas realizan sus trabajos de producción.
Presionadas de uno y otro lado y con la responsabilidad de hacer producir las inversiones de su empresas, se ven obligadas a crear mecanismos de apoyo financiero que distribuyen a " uno y otro lado" para poder comprar su propia tregua y desarrollar la actividad que les es propia. No
obstante, no resulta comprarse un territorio de paz productiva en un escenario de guerra tan complejo como el colombiano.
La impuestación directa a las transnacionales se establece según distintos mecanismos que van desde un porcentaje por lo producido hasta una cuota fija mensual. Ninguna de estas instituciones va a aceptar ser tributarias de los actores paramilitar y guerrillero y seguramente tienen establecidos con mucha claridad los sistemas de seguridad de la tributación, " En la región Bananera de Uraba, se dice que los paramilitares cobran un impuesto de cincuenta centavos de dólar por cada caja valorada en 18 dólares, si se calcula que la zona exporta 21 millones de cajas al año, y aunque no se sabe cuantas de ellas pagan impuesto, su aporte puede estar cerca de los 14.400 millones al año"[6]
Las empresas transnacionales del petrolero, la minería y energéticas son parte este sistema de financiación paramilitar, como lo han sido en distintas ocasiones de los grupos insurgentes.
Algunos aportes hechos a los paramilitares están dirigidos a que estos creen las condiciones de "saneamiento" de zonas de inversión en macroproyectos de interés de las transnacionales como la construcción de grandes centrales hidroeléctricas, canales, centros de producción
agroforestal, grandes obras de infraestructura vial, entre otras que convocan la licitación internacional y donde extrañamente lo primero que aparecen son los paramilitares generando fenómenos de desplazamiento.
En particular es interesante mirar como el mapa de los desplazamientos coincide con el mapa de la presencia paramilitar y las zonas de ejecución de los grandes macroproyectos en las zonas del Antioquia, Magdalena medio, nororiente y sur occidente colombiano, choco, Darien, y los departamentos de Boyacá, Casanare, Arauca, Meta, Norte de Santander, Antioquia, y los
territorios del magdalena medio y sur de Bolívar donde se localizan los principales yacimiento y recursos petroleros.
7 . La económica de la guerra paramilitar una cuadro sobre sus principales fuentes
Una síntesis general de las fuentes de financiación haciendo uso de los estudios e informes que se han presentado últimamente a partir de las investigaciones realizadas por los organismos estatales que han sido publicadas por la prensa nacional, podría tomar las siguientes referentes en orden de aparición histórica.
FUENTES DE FINANCIAMIENTO DE LOS GRUPOS PARAMILITARES
1. Grupos económicos, empresarios, agricultores, ganaderos, comerciantes, transportadores y agroindustria entre otras
2. Presupuestos municipales y regionales de sus áreas de influencia: mediante acuerdo con alcaldes, concejales, diputados, parlamentarios, utilizando como sistema la contratación y el testaferrato.
3. La actividad del Narcotráfico mediante la producción y la impuestación a productores de coca y compradores de pasta y el lavado de activos
4. Las contribuciones de la minería de las Esmeraldas
5. Las actividades del secuestro extorsivo, el contrabando, la piratería terrestre, el abigeato y el desplazamiento forzado y la ocupación violenta de territorios
6. Las contribuciones de la empresas transnacionales del petrolero, la minería, la producción agroforestal
7. Los intereses ocultos detrás de los macroproyectos de infraestructura vial, energéticos y bióticos
8. Sus propios sistemas de inversión productiva en los sectores agropecuario, comercial, agroindustrial y de servicios
9. Ayuda internacional de organismos de extrema derecha.
Las grandes sumas de dinero que ingresan a la economía de guerra del paramilitarismo de destina no solo al mantenimiento de la guerra con sus correspondientes gastos de funcionamiento en una lógica que funciona sobre el sostenimiento de soldados mercenarios, sino que además, se dirige al fortalecimiento del proyecto, como un proyecto político y al
enriquecimiento personal de algunos de sus principales jefes. Los que aumentan con los sistemas de tributación paramilitar sus no tan despreciables economías
RUBROS DE INVERSIÓN DE LA ECONOMIA DE GUERRA PARAMILITAR
1. Sostenimiento de la nomina de patrulleros, jefes de escuadra, comandantes de compañía, comandantes zonales. Comandantes de frente bloque y miembros del estado mayor
2. Sostenimiento de comisiones de auxilios, finanzas, comunicaciones, transporte aéreo, terrestre y acuático y salud
3. Compra de material de guerra, intendencia, campaña, alimentación, medicamentos, asistencia medica,
4. Asistencia económica y jurídica a viudas y familiares de muertos, a presos
5. Pago de asistentes, informantes y servicio de inteligencia paramilitar
6. Pago de publicidad y divulgación del proyecto paramilitar en las distintas zonas
7. Sistemas de legitimación de la dinámica económica de la guerra paramilitar
El nuevo modelo de confrontación paramilitar no solamente esta inscrito en el enfrentamiento militar, sino, que se articula al modelo de desarrollo económico en el impulsó de sus propias dinámicas de legitimación:
1. La construcción de una propuesta de confrontación integral en lo económico, social, político y militar, con perspectivas de empoderamiento regional y construcción de procesos de legitimidad local.
2. Participación activa en las dinámicas de desarrollo económico en las actividades empresariales de carácter agropecuario y comercial.
3. La construcción de unidades de gestión social y empresarial a la manera de organizaciones de campesinos, agricultores y ganaderos (Acdegam - Fundepazcor) o de comunidades de resistencia asociadas ( Asocipaz)
4. Impulso a proyectos políticos regionales y nacionales afines a la propuesta paramilitar.
5. Consolidación del apoyo gremial y empresarial y sostenimiento del mismo.
6. Manejo distanciado de apoyo y poca confrontación con las fuerzas militares.
7. Protagonismo creciente frente al manejo político de país y sus relaciones internacionales
8. Acercamiento y utilización política de los medios de comunicación, como medios de difusión de sus propuesta e imaginarios. ( Pagina Web )
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[1] A este respecto puede leerse el Trabajo de Autodefensas, Paramilitares y narcotrafico en Colombia, El caso de Puerto Boyacá. Carlos Medina Gallego, Rodríguez Quito Editores que presenta los orígenes del fenómeno con sus particularidades económicas
[2] Ver a este Respecto los documentos de la AUC, en relación con sus orígenes y desarrollo, publicados en su pagina Internet.
[3] Ver a este Respecto los documentos de la AUC, en relación con sus orígenes y desarrollo, publicados en su pagina Internet. La negrilla es nuestra.
[4] Ver a este respecto las publicaciones sacadas por Periódico El Tiempo en sus ediciones de los días 20, 21 y 22 de Octubre del 2001
[5] A este respecto puede mirarse el articulo publicado por periódico El Tiempo, el 20 de Octubre del 2000
[6] Ver a este respecto . Revista Cambio No. 360 Las Finanzas de los Paras. Mayo 15 de 2000.
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Ergänzungen